La elección del método

Existen varios métodos de trabajo, que pueden clasificarse por la acción que se realiza o por la herramienta que se emplea.

Cada método tiene sus ventajas y sus inconvenientes y, en general, ninguno es mejor que otro, simplemente cada uno tiene su aplicación.

Pero el método de demolición, que tendría que contemplarse como uno de los aspectos fundamentales del proyecto, en muchas ocasiones ni siquiera se menciona en el mismo.

La realidad es que muchos proyectos de demolición han sido elaborados por profesionales que desconocen la actividad, o bien no han tenido en cuenta las soluciones que puede plantear la empresa de demolición que lo ejecute.

El método de demolición se debería elegir como resultado de una combinación de factores, a saber: las condiciones del lugar de trabajo (entorno, espacio disponible,…), los materiales a demoler (tipo, dureza, estado, …), la gestión de los residuos resultantes y la relación del objeto de la demolición con otras estructuras (influencia de vibraciones, posibilidad de uso de maquinaria especial, …).

Sin embargo, salvo algunas excepciones, la mayoría de estos factores no se están especificando adecuadamente en los proyectos de demolición.

Sólo a través de la combinación de estos factores, se puede obtener el plazo previsto para la ejecución del trabajo.

Desde estas líneas insistimos en la importancia de un proyecto de demolición adecuado, que contemple correctamente la parte técnica, la medioambiental y la de seguridad y salud.