¿Qué residuos se pueden reducir, reutilizar y reciclar de una demolición selectiva y cómo?

Empezando por procurar reducir antes de reutilizar y reciclar, es importante tener en cuenta la minimización de materiales como embalajes y envases. En cuanto a la reutilización, es sumamente importante hacer una diferenciación de cada RCD y hacer los tratamientos pertinentes en la demolición selectiva para poder clasificarlos, por ejemplo en pavimentos previamente limpiados o elementos estructurales de acero, metal y tejas.

Se pueden reciclar residuos de formas muy distintas: una de ellas es mediante la recuperación de energía de productos como madera y cartón que no emitan gases contaminantes. Otros RCD que se pueden reciclar son los metales, el vidrio o el asfalto para su misma aplicación, o bien, se pueden reciclar materiales como los áridos o la madera para la fabricación, por ejemplo, de paneles de aglomerado.

Para promover su reutilización, se deben tener en cuenta técnicas como el desmontaje, antes de la propia demolición, o posteriormente, la recuperación. En cualquiera de los casos, siempre hay que tratar cada uno de los residuos por separado, asignando correctamente sus códigos de residuo, para poder dar un nuevo uso a materiales como el hormigón, el ladrillo, la piedra o cualquier material cerámico y, no se debe considerar como opción el vertido de los RCD de forma descontrolada.

¿Qué es y cómo se realiza el proyecto de demolición?

Esta parte del proceso de la demolición trata de plasmar, mediante un documento técnico, un plan para derribar una edificación, generando las menores afectaciones al entorno posibles y contando con una planificación adecuada.

Para ello, el proyecto de demolición debe contar con una memoria descriptiva que explique los motivos por los que se realiza el derribo, una memoria constructiva y una ambiental, que defina la afectación que supondrá a la zona, los planos y documentación gráfica, el Estudio Básico de Seguridad y Salud, las fases de derribo, el Estudio de Gestión de Residuos, Pliego General de Condiciones Facultativas y de Condiciones Técnicas, su presupuesto y mediciones y, en el caso de ser necesario, un Plan específico para tratamiento de residuos como el amianto, en caso de que este material esté presente en los elementos constructivos a demoler.

Una vez se ha elaborado toda la documentación pertinente, debe estar visada por el colegio profesional de arquitectura correspondiente, para posteriormente solicitar la licencia urbanística para la demolición. Finalmente, cuando la demolición ha concluido, se deben completar algunos trámites administrativos como el certificado final de obra o la devolución de la fianza.

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