
Entrevista a Ignacio Lanzadera, ingeniero agrónomo y Responsable de Desarrollo de Negocio de JCB, compañía a la que llegó en el año 2001.
Considera que el gremio de la demolición tiene razones para ser optimista en un futuro cercano y margen para una mayor profesionalización, algo donde AEDED puede ayudar de la mano de las Administraciones Públicas.
¿Cuándo y porqué comienza su relación con la actividad de demolición?
Inicialmente, entré en contacto con la actividad de demolición en JCB a través de la maquinaria de gama pesada como Jefe de Producto, algo lógico hasta cierto punto, a pesar de que en la demolición también tiene cabida en otros tamaños de maquinaria.
En aquel entonces, uno de nuestros clientes, TRANDEX, nos solicitó un equipo especial de 30 toneladas, válido tanto para demolición como para movimiento de tierras.
Nosotros no teníamos ese equipo desarrollado, por lo que establecimos relaciones con Kokurec, que es un fabricante británico y desarrollamos un producto conjuntamente, tomando como base nuestra excavadora de 33 toneladas y aportando ellos una pluma de largo alcance con conexión rápida de 21 metros.
Por favor, ¿podría presentar de forma breve su empresa?
JCB es una empresa británica creada en el año 1945, y aunque tiene un origen agrícola, rápidamente evolucionó hacia los sectores de la obra pública y el movimiento de tierras.
Con el paso del tiempo se extendió por los cinco continentes y hoy en día es el cuarto grupo a nivel mundial en cuanto a unidades vendidas por año, con casi 70.000 de ellas en el 2014.
JCB cuenta en España con una red de distribución de 8 importadores en construcción y 5 en agricultura, y actualmente se fabrican desde equipos compactos de demolición, hasta grandes excavadoras de 46 toneladas, pasando por otros sectores tan diversos, como la agricultura, la generación de energía, el movimiento de tierras o equipos de manutención.
En resumen, un abanico de casi 350 productos que cubren casi todos los sectores y con una presencia global.
¿Pueden reseñar brevemente alguna novedad en su compañía para con esta industria? (nuevos productos/servicios)
La excavadora con control remoto para la estación de New Street de Birmingham, Inglaterra, lo que ha significado un claro ejemplo de colaboración y apertura de JCB a desarrollar nuevos productos adaptados a las necesidades de los clientes.
El sector demanda equipos personalizados para cada aplicación, pero que sean polivalentes en el futuro, una vez la tarea acabe.
Por ello, este cliente, especialista en la demolición en áreas urbanas, pero que también ofrece retirada de escombros y movimiento de tierras, demandaba una excavadora estándar de 22 toneladas, pero que eventualmente pudiera trabajar por control remoto.
En esta obra debían demoler unos edificios muy antiguos, con riesgo de derrumbe, por lo que se desarrolló este equipo tan complejo técnicamente donde un operario a distancia podía operar el 100% de las funcionalidades de la máquina.
Esto es un ejemplo de desarrollo de equipos, pero que no es aislada, ya que JCB desarrolla este tipo de productos en otros tamaños.
¿Cómo empezó su relación con AEDED?
Inicialmente, a través de TRANDEX, que nos dio a conocer la existencia de la asociación.
Con AEDED nos dimos cuenta del potencial de JCB en un sector muy centrado en los equipos pesados, pero que cada vez más demandaba equipos compactos y ligeros.
Los equipos de grandes trabajos de demolición escasean, y lo que se requiere cada vez más son cortos trabajos de mantenimiento y rehabilitación, donde estos equipos son más pequeños y compactos.
Al incorporarse JCB a AEDED nos dimos cuenta de que somos capaces de trabajar de la mano de los miembros para desarrollar este tipo de productos, en la línea de lo que habíamos hecho con la gama pesada, pero ahora con lo compacto y mediano.
Sin duda este es uno de los beneficios de ser miembro de AEDED, pero ¿podría señalar alguno más?
La oportunidad que encontramos con AEDED, entre otras, es que tenemos contacto con ciertas empresas que, en una etapa de la vida de la maquina va a necesitar hacer demoliciones, pero que en otra etapa van a necesitar tener el óptimo constructivo o de movimiento de tierra.
Y eso, sin duda, es una característica de maquinaria donde JCB tiene experiencia por estar en otros sectores.
En definitiva, en AEDED nos hemos dado cuenta de que los miembros no son usuarios esclavos, sino polivalentes y que nos podemos ayudar mutuamente para desarrollar las distintas etapas en el uso de la maquinaria.
¿Cuál es su opinión respecto al Foro de demolición y otras iniciativas que parten de la asociación?
Lo explicaré con un ejemplo.
Hace dos años, en el Foro de demolición, hicimos una exposición técnica sobre las distintas opciones que barajamos los fabricantes para proteger las cabinas.
Los proveedores tenemos la obligación de investigar, desarrollar y hacer un seguimiento de la normativa aplicable para que esta tarea no quede por parte del cliente.
La presentación que realicé fue sobre las distintas normativas de protección FOPS y ROPS de las cabinas trabajando en aplicaciones de demolición.
Me sorprendió que prácticamente la mitad de los asistentes desconocían que existen distintos niveles de protección, en los cuales se establecen límites en función del riesgos.
Una semana después, hubo un accidente fatal con una máquina que tenía un dispositivo de protección inadecuado.
Con esto quiero decir que como fabricantes, en el Foro de demolición y en otras actividades, tenemos la capacidad de realizar un aporte técnico y experimentado que es muy válido para el resto de miembros.
Todo indica que la rehabilitación ha adquirido protagonismo a raíz de la situación de recesión económica, frente al anterior apogeo de realización de obra nueva, y al mismo tiempo parece que se ha frenado la importancia del reciclaje ¿Cuál es su opinión respecto al contexto actual y a la situación del mercado?
Es cierto que en los últimos años, a raíz de la caída en la construcción de obra nueva, la rehabilitación ha tomado pulso, pero también ha ayudado a ello sobremanera la normativa elaborada por parte de las autoridades.
La rehabilitación, impuesta por ley en algunos supuestos al principio, poco a poco fue tomada como una opción real, más económica y funcional que la propia construcción partiendo de cero.
Ese cambio es el más importante y la oportunidad que hay ahora.
Los constructores deben sopesar la opción de empezar de cero o tomar algo que ya existe para darle un nuevo uso y un nuevo acabado, donde probablemente obtengan los mismos resultados con la mitad de coste.
¿Es ahí donde reside el potencial de este mercado? ¿Puede señalar algún otro?
Este es el principal, un mercado que seguirá existiendo a medio y largo plazo, que no va a pasar de moda.
Otro de los potenciales del mercado de demolición es la profesionalización de la actividad de demolición, para lograr una ejecución segura, conforme a la normativa europea, algo que aún no es algo generalizado en todo el territorio español.
¿Cómo ve el futuro inmediato para el gremio?
El futuro lo veo muy optimista, ya que los mercados están más activos de lo que lo han estado en los últimos años.
También creo que hay margen para profesionalizar el gremio; en este país la palabra “derribos” figura en una de cada diez empresas de movimientos de tierra y hay que desterrar la idea de que cualquier empresa que mueve tierras puede derribar.
Hay que profesionalizar el gremio por una cuestión de seguridad, al ser la demolición una actividad que requiere formación técnica.
Por lo tanto veo el futuro muy optimista y profesionalizado, regulado sobre todo por organizaciones como AEDED trabajando de la mano con las autoridades, que son las que tramitarán estas normativas.

